01Las dos soluciones y cómo se mezclan
La emulsión clásica se prepara con dos componentes que se guardan por separado y solo se juntan en el momento de trabajar. El primero es citrato de hierro (III) amónico en su versión verde, que es la sal fotosensible propiamente dicha. El segundo es ferricianuro potásico, que no reacciona a la luz pero se combina con el hierro reducido para formar el azul de Prusia. Por separado son estables durante meses; mezclados, empiezan a envejecer en cuestión de días.
Las proporciones habituales son 20–25 g de citrato férrico amónico en 100 ml de agua destilada para la solución A, y 8–10 g de ferricianuro potásico en 100 ml de agua destilada para la solución B. Conviene disolver en agua tibia, no caliente, dejar reposar hasta que el líquido quede limpio y filtrar si aparecen partículas. La solución A tiende a enmohecerse con el tiempo: unas gotas de alcohol isopropílico o la costumbre de preparar cantidades pequeñas resuelven el problema mejor que cualquier truco.
En el momento de sensibilizar se mezclan A y B a partes iguales. Un vaso pequeño con 4 ml de cada una da para un par de hojas A4 generosas, y lo que sobra no se guarda: la mezcla pierde limpieza en las altas luces y empieza a velar el papel. Trabajar con luz tenue de tungsteno o con una bombilla de bajo consumo alejada es suficiente; lo que hay que evitar es la luz solar directa y los fluorescentes cercanos.
Orden razonable de preparación
- Pesar cada sal por separado, con cucharas distintas, sobre papel limpio.
- Disolver en agua destilada tibia y etiquetar los frascos con la fecha.
- Guardar en vidrio ámbar o en frascos opacos, lejos de la luz y del calor.
- Mezclar A y B en el momento, en la cantidad justa para las hojas previstas.
- Dejar reposar la mezcla unos minutos antes de aplicarla, para que las burbujas suban.
Guantes de nitrilo, ventilación normal, nada de comer ni beber en la mesa de trabajo y aclarado abundante de los recipientes: la cianotipia es un proceso amable, pero sigue siendo química.
02El papel: gramaje, fibra y encolado
El papel decide más del resultado que la propia fórmula. Funcionan bien los papeles de acuarela de 200 a 300 g/m², preferiblemente de algodón, de grano fino o prensado en frío, con un encolado interno que impida que la emulsión se hunda en la fibra. Cuando el líquido se absorbe demasiado, la copia sale gris y sin mordiente: el hierro queda por debajo de la superficie y la luz no llega bien a él.
Hay un enemigo silencioso: los papeles muy alcalinos, tamponados con carbonato de calcio, que descomponen poco a poco el azul de Prusia y producen manchas amarillentas en el margen. Tampoco ayudan los blanqueadores ópticos ni los papeles de fabricación industrial con demasiados aditivos. La prueba rápida consiste en sensibilizar una tira estrecha, exponerla al sol y lavarla: si el blanco del papel amarillea o el azul se apaga en los primeros minutos, ese papel no compensa.
Encolado adicional
Si el papel es demasiado absorbente pero interesa por su textura, se puede reforzar el encolado antes de sensibilizar. La receta más manejable es gelatina neutra al 2–3 % en agua caliente, aplicada con brocha ancha o por inmersión, secada del todo y endurecida después con una pasada de baño ácido suave. También sirve el almidón, aunque da una superficie más frágil. Encolar altera el tono: el mismo tiempo de exposición dará un azul algo más denso y unos blancos más limpios.
- Prensar el papel encolado entre cartones mientras seca evita que ondule.
- Conviene encolar varias hojas a la vez y dejarlas reposar un día antes de usarlas.
- Marcar al dorso, a lápiz, el papel y la variante de encolado de cada prueba.
Además del papel funcionan bien el algodón y el lino lavados sin suavizante, la seda y algunos papeles japoneses finos montados sobre soporte. En tela el proceso es idéntico, pero el lavado debe ser más largo y el secado, siempre a la sombra.
03Aplicar a brocha: la huella del mazo forma parte de la copia
La emulsión se extiende sobre el papel apoyado en una superficie plana, con el trazo lo más continuo posible. La herramienta habitual es una brocha ancha de pelo suave sin virola metálica, porque el metal reacciona con las sales de hierro y deja marcas parduzcas. Una varilla de vidrio funciona igual de bien y gasta menos líquido, aunque exige un papel muy liso y una mano firme.
Se vierte la mezcla en el centro del área prevista y se reparte primero en horizontal y después en vertical, con pasadas largas, hasta que la superficie quede uniformemente húmeda y sin charcos. Tres o cuatro pasadas bastan: insistir más arrastra la emulsión ya depositada y crea vetas. Si se quiere un borde irregular, basta con dejar que la brocha se quede sin carga al final de cada pasada, sin retocar después.
Qué mirar mientras se aplica
- Charcos y gotas: secarán más densos y aparecerán como manchas oscuras.
- Zonas mates y brillantes mezcladas: indican carga desigual, conviene una pasada suave más.
- Pelos sueltos o polvo: se retiran en húmedo, nunca cuando el papel ya está seco.
- Bordes: un margen sin emulsión de uno o dos centímetros facilita manipular la hoja.
La huella del mazo no es un defecto que haya que disimular. En una copia por contacto el rectángulo de la imagen queda definido por el negativo, y el trazo irregular alrededor es lo que delata que la hoja se preparó a mano. Merece la pena decidirlo antes: borde limpio con cinta de enmascarar, o borde de brocha visible y coherente en toda la serie.
04Secado en oscuridad y vida útil de la hoja sensibilizada
El papel sensibilizado debe secarse completamente antes de exponerlo, y debe hacerlo a oscuras. Un cajón, una carpeta cerrada o una caja de cartón con la hoja colgada en el interior son suficientes. Al aire, en una habitación en penumbra, una hoja A4 tarda entre treinta minutos y dos horas según la humedad; con aire frío de secador, unos pocos minutos. El aire caliente conviene evitarlo porque riza el papel y reduce las altas luces.
El estado de secado se nota en el color: el amarillo verdoso intenso y algo brillante del papel recién pintado se vuelve amarillo mostaza mate cuando está listo. Exponer una hoja aún húmeda produce un azul sucio, difícil de lavar y con tendencia a manchar el cristal del marco de contacto.
Cuánto aguanta una hoja preparada
Una hoja bien seca, guardada en oscuridad y con poca humedad, se comporta razonablemente durante una o dos semanas; a partir de ahí suele perder blancos y ganar un velo azulado de fondo. En ambientes húmedos, como el litoral en verano, el margen se reduce a pocos días. Preparar la víspera lo que se va a exponer al día siguiente es una costumbre más fiable que acumular hojas.
- Guardar las hojas planas, separadas por papel neutro y dentro de una carpeta opaca.
- Anotar en el dorso la fecha de sensibilizado y el papel utilizado.
- Si el fondo empieza a azulear antes de exponer, la hoja ya está velada: sirve para pruebas, no para copias.
- Un sobre con gel de sílice dentro de la carpeta alarga bastante la vida útil.
05Copia por contacto y fotogramas de objetos
La cianotipia no amplía: la copia tiene siempre el tamaño del negativo o del objeto apoyado sobre el papel. De ahí que el trabajo se organice en torno a dos caminos distintos. El primero es el negativo del tamaño final, impreso sobre acetato o película transparente para inyección de tinta, colocado con la cara de emulsión contra el papel. El segundo es el fotograma: hojas, tallos, encajes, plumas, herramientas pequeñas, cualquier cosa que module la luz.
Negativos que funcionan
Un negativo pensado para plata suele quedarse corto aquí. La cianotipia necesita un rango de densidad largo, en torno a 1,6–2,0, porque su escala es amplia y sus altas luces son frágiles. En la práctica esto significa preparar el archivo con más contraste y algo más de densidad general de lo que parecería razonable en pantalla, imprimir con tinta suficiente para que las sombras del negativo bloqueen de verdad la luz y comprobar el resultado con una tira de prueba antes de gastar una hoja entera.
Fotogramas
Los objetos planos y translúcidos dan los mejores resultados: gramíneas, hojas de helecho, tejidos abiertos, papel calado. Los objetos gruesos levantan el cristal y el contorno se difumina; a veces eso interesa, y a veces arruina la copia. Un cristal limpio de tres o cuatro milímetros, una tabla y unas pinzas fuertes forman un marco de contacto perfectamente utilizable.
- Presionar bien: cualquier holgura entre negativo y papel se traduce en falta de nitidez.
- Material vegetal fresco: puede soltar humedad y dejar marcas; algo prensado y seco es más previsible.
- Montar el conjunto en penumbra y llevarlo tapado hasta el lugar de exposición.
06Exponer al sol o con lámpara UV
La luz que interesa es la ultravioleta. El sol la da en abundancia y gratis, con el inconveniente de que cambia cada media hora. En España, al mediodía de un día despejado de verano, una hoja bien sensibilizada puede estar hecha en cinco o diez minutos; el mismo papel en un mediodía de diciembre, o bajo un cielo cubierto, puede necesitar cuarenta minutos o más. La sombra abierta funciona, pero alarga mucho los tiempos y suaviza el contraste.
Una lámpara UV de las usadas para curado, o un tubo de luz negra, aporta lo que el sol no tiene: constancia. Con la fuente a una distancia fija y un temporizador, los tiempos se repiten y se puede comparar papel con papel. Conviene medir una sola vez la distancia útil y anotarla, porque cualquier cambio obliga a rehacer las pruebas.
Leer el cambio de color
La superficie expuesta pasa del amarillo mostaza a un gris verdoso y después a un bronce azulado. Ese bronce, con las zonas protegidas todavía amarillas, es la señal habitual de exposición suficiente. Como el lavado se lleva parte de la densidad, es preferible quedarse ligeramente largo antes que corto: una copia subexpuesta pierde las sombras en el agua y ya no hay forma de recuperarlas.
Tira de prueba
- Sensibilizar una tira del mismo papel y del mismo lote.
- Colocar encima el negativo o un objeto de referencia y tapar la tira con cartón.
- Descubrir una franja cada dos o tres minutos, hasta completar cinco o seis franjas.
- Lavar y secar la tira entera y elegir el tiempo con la copia ya seca, nunca húmeda.
- Anotar tiempo, fuente de luz, hora del día y estado del cielo junto a la tira.
07Lavado: cuando aparece el azul
Terminada la exposición, la copia se lava en agua corriente fría. Lo que sale del marco todavía no es la imagen definitiva: hay que arrastrar el hierro que no ha reaccionado y dejar que el azul de Prusia se oxide y se asiente. Los primeros dos o tres minutos son los más importantes; el agua se tiñe de amarillo verdoso y conviene renovarla varias veces antes de dejar la hoja en reposo.
Un lavado total de diez a quince minutos es suficiente para papel; en tela, algo más. Manipular la hoja mojada con cuidado, sosteniéndola por los bordes o dejándola flotar boca arriba en una cubeta, evita rozaduras que después se ven como líneas más claras.
Dos ayudas conocidas
- Agua ligeramente ácida. Unas gotas de ácido cítrico o un chorro de vinagre blanco en el primer baño limpian las altas luces y ayudan a eliminar el hierro residual. Después, aclarado abundante en agua limpia.
- Peróxido de hidrógeno muy diluido. Un baño breve con agua oxigenada de farmacia adelanta la oxidación y muestra enseguida el azul final. Es cómodo para evaluar una prueba, no imprescindible: la copia alcanza ese mismo tono por sí sola en veinticuatro horas, guardada en oscuridad.
El azul recién lavado siempre parece más claro de lo que será. Juzgar una copia antes de que esté seca y oxidada lleva a repetir exposiciones que en realidad estaban bien calculadas.
08Virar con té y con sosa: del azul al pardo y al violeta
El azul de Prusia puede convertirse en otros tonos mediante dos operaciones encadenadas. La primera, el blanqueo, se hace con una solución alcalina muy diluida —carbonato de sodio, la sosa de lavar, en torno a uno o dos gramos por litro— que descompone el pigmento y devuelve la imagen a un amarillo pálido. La segunda, el virado propiamente dicho, sumerge esa imagen en un baño rico en taninos que la reconstruye en pardos, violetas o grises fríos.
El baño de taninos más accesible es té negro bien cargado y frío, aunque el rooibos, la corteza de roble o el zumaque dan matices distintos. Los tiempos varían: unos minutos para un tono cálido discreto, media hora o más para un pardo profundo. Merece la pena trabajar con dos copias idénticas y virar solo una, para tener referencia.
Secuencia y precauciones
- Partir de una copia bien lavada y seca, preferiblemente algo más densa de lo normal.
- Blanquear por inmersión hasta que la imagen pierda azul, sin esperar a que desaparezca del todo.
- Aclarar en agua limpia hasta que no quede alcalinidad, varios cambios de agua.
- Pasar al baño de té hasta alcanzar el tono deseado, moviendo la cubeta de vez en cuando.
- Aclarado final corto y secado plano.
- El blanqueo es rápido y no tiene vuelta atrás: mejor pasarse de corto.
- Una solución alcalina fuerte ataca el papel y amarillea los blancos de forma irreversible.
- El té deja poso: filtrarlo antes de usarlo evita puntos oscuros sobre la copia.
- El papel encolado con gelatina se mancha con más facilidad en el baño de taninos.
Conviene diferenciar el carbonato de sodio del hidróxido de sodio, mucho más agresivo. Para blanquear una cianotipia basta la versión suave y muy diluida; usar sosa cáustica solo produce papeles deshechos.
09Secado, aplanado y conservación de las copias
La copia lavada se seca colgada por una esquina o apoyada sobre una rejilla, a la sombra y sin fuentes de calor. Cuando está seca casi siempre queda ondulada: unas horas entre cartones limpios, con un peso encima, la devuelven a plano. Si se recurre a la plancha, temperatura baja, sin vapor y siempre con papel siliconado o una hoja de dibujo entre el hierro y la copia.
Para guardarlas, lo importante es la química del entorno. El azul de Prusia es sensible a los medios alcalinos, de modo que los papeles y cartones tamponados que se recomiendan para otros procesos son precisamente los que conviene evitar aquí. Carpetas y passe-partouts de material neutro, no tamponado, y nada de limpiadores con amoníaco cerca del lugar de almacenaje.
Luz y estabilidad
Una cianotipia expuesta mucho tiempo a luz intensa pierde densidad, pero tiene una particularidad conocida: guardada después en oscuridad durante varias semanas suele recuperar buena parte del azul. Eso no justifica colgarla al sol, aunque explica por qué muchas copias antiguas siguen legibles. Marco con cristal filtrante, pared sin sol directo y rotación de las piezas expuestas son medidas razonables.
- Firmar y fechar a lápiz en el margen, no con tinta que pueda migrar.
- Separar las copias con papel neutro si se apilan en carpeta.
- Evitar humedades altas y cambios bruscos de temperatura.
- Anotar en el dorso el papel, la exposición y el virado: es la única memoria fiable de una serie.
10Comprobaciones antes de exponer y fallos habituales
Repaso rápido de taller
- Mezcla A+B recién hecha y en cantidad ajustada a las hojas previstas.
- Papel identificado, con la cara correcta hacia arriba y bordes marcados.
- Hoja completamente seca, de color mostaza mate.
- Cristal del marco limpio por las dos caras y sin restos secos de emulsión.
- Negativo colocado en la orientación correcta, emulsión contra papel.
- Tiempo de referencia anotado para esa fuente de luz y ese papel.
- Cubetas, agua y, si procede, baño ácido preparados antes de empezar.
Qué suele fallar
- Azul pálido y sin sombras: exposición corta, negativo poco denso o papel demasiado absorbente.
- Fondo velado en zonas que debían ser blancas: hoja vieja, luz ambiente durante el secado o emulsión reutilizada.
- Manchas oscuras con contorno definido: charcos de emulsión o gotas de agua sobre la hoja ya seca.
- Contornos borrosos en un fotograma: falta de presión en el marco o objeto demasiado grueso.
- Amarilleo del margen al cabo de semanas: papel alcalino o lavado insuficiente.
- Líneas claras y rayadas: manipulación de la copia mojada contra el fondo de la cubeta.
Casi todos estos problemas se resuelven cambiando una sola variable por sesión y guardando las pruebas fallidas con sus anotaciones. Una carpeta de errores bien etiquetada enseña más que cualquier fórmula copiada.
Qué se publica en Grukatro
Grukatro es un sitio informativo dedicado a la cianotipia y a otros procesos de copia por contacto. Lo que se publica son notas de taller redactadas en el mismo orden en que se trabaja: preparación de las soluciones, elección y encolado del papel, aplicación de la emulsión, secado, negativos y fotogramas, exposición, lavado, virado y conservación de las copias.
El material está pensado para leerse de principio a fin o para consultarse por apartados concretos cuando algo no ha salido como se esperaba. Los tiempos, gramajes y proporciones que aparecen son puntos de partida razonables, no valores exactos: dependen del papel, del agua, de la fuente de luz y de la época del año, y siempre conviene contrastarlos con una tira de prueba propia.
- Descripciones de proceso ordenadas por etapas.
- Listas de comprobación para antes y después de exponer.
- Repertorios de fallos frecuentes con sus causas más probables.
- Criterios para elegir papel, negativo y tipo de virado.
No se venden materiales ni se ofrecen servicios: el sitio existe para dejar por escrito, de forma ordenada y accesible, lo que normalmente queda en cuadernos sueltos. Puedes leer más sobre el enfoque del proyecto en El proyecto.
Contacto
Si detectas un error, echas en falta una etapa del proceso o quieres proponer un tema relacionado con la cianotipia y la copia por contacto, puedes escribir al correo del proyecto. Los mensajes se leen y se responden cuando el contenido lo requiere; no hay formularios, suscripciones ni listas de correo.